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EL EVANGELIO SEGÚN MATEO CAPITULO 26

05 FEV 2018
05 de Fevereiro de 2018

EL EVANGELIO SEGÚN MATEO

CAPITULO 26

TEMAS IMPORTANTES DE ESTE CAPITULO

 

1.Dios es quien determina el cuándo de la muerte de Jesús; su plan de salvación por nada puede verse obstaculizado.

Contra todo pronóstico humano, Jesús morirá durante la fiesta de pascua; así Él será el cordero pascual, la expiación por nuestros pecados. Todo está bajo la soberanía y designio de Dios, aun el sufrimiento. Aunque los hombres decidan cosas, es Dios quien tiene la última palabra.

 

2.El sacrificio de Cristo debe despertar en nosotros una actitud de continuo agradecimiento.

En su camino al Calvario, Jesús recibe una sola muestra de gratitud por lo que está a punto de realizar. Una mujer no escatima en gastos para mostrar a Jesús lo enormemente agradecida que se encuentra por su amor, amor que tendrá su manifestación plena en el Calvario. Esta historia nos hace un hermoso llamado a reconocer que la muerte de Jesús es por causa de nosotros, y de acuerdo a ello derramar perfumes de gratitud a sus pies.

 

3. El que únicamente busca sacar provecho de Jesús, muestra en el fondo que Él no tiene

ningún valor espiritual para su vida.

La traición de Judas se contrasta enormemente con el amor de una mujer por Jesús. Judas no soporta a un Mesías que hable tanto de su sufrimiento; había esperado otro tipo de Mesías. Al no entender la misión salvífica de Jesús, sólo busca sacar provechos egoístas de toda esta situación. De esta manera, hay mucha gente que acude a la iglesia buscando sacar ganancias temporales de su encuentro con Jesucristo. Esto sucede porque no tienen noción alguna de

su necesidad espiritual.

 

4. Entender el sacrificio de Cristo, es entender nuestra propia miseria espiritual.

Antes de su muerte Jesús reúne a sus discípulos para comer con ellos la pascua. Ahora esta fiesta judía adquirirá un nuevo significado para los seguidores de Jesús; ya no será la sangre de los corderos, sino la del Hijo de Dios la que será derramada por nuestros pecados. Nuestra absoluta miseria en el pecado hizo necesario este sacrificio expiatorio. Oremos para que la gente, y nosotros también, conozca su verdadera condición ante Dios.

 

5a. Nuestra fidelidad al Señor no ha de estar basada en fuerzas carnales.

Pedro promete estar siempre al lado de Jesús; aun daría su vida por Él. Todos en este aspecto dicen lo mismo. Conocemos lo que aconteció después: todos abandonan a Jesús. Ahora bien, no nos toca a nosotros juzgar apresuradamente la buena intención de los discípulos, ya que también nosotros a veces somos engañados por nuestras propias emociones y entusiasmo. Pero si queremos permanecer fieles al Señor, nunca confiemos en nosotros mismos para lograr esto; pidamos a Dios que por medio de su Espíritu Él obre dentro de nosotros esta fidelidad.

 

5b. A pesar de nuestra infidelidad, el Señor sigue manteniendo su amor por nosotros.

Nuestro Señor esta consciente que su viaje a la cruz lo hará en forma solitaria, sin la compañía de ninguno de sus discípulos. No obstante esto, Él promete reunirse nuevamente con ellos luego que haya resucitado. Gracias a Dios, Jesús nunca nos abandonará aunque fallemos en un momento dado de nuestra existencia cristiana.

 

6. Jesús tenía el poder para vencer a sus enemigos, pero no lo hizo.

Nuestro Señor no se dirigió impotente al Calvario, Él podría haber ordenado que una gran cantidad de huestes angelicales se movilizarán para luchar a favor de Él. Recordemos siempre que si Jesús no quiso usar su poder para defenderse, fue por amor a nosotros; su plan era hacerse débil, y de esta manera alcanzar la salvación para los suyos.

 

7. Jesús mantiene su confesión de ser el Cristo; Pedro niega conocer al Cristo.

El sanedrín sólo busca pruebas para matar a Jesús, y la hallan cuando nuestro Señor afirma su pretensión mesiánica. Mientras tanto, en otro lugar, Pedro, sintiendo el horror de las horas que vienen, trata de cortar toda vinculación con Jesús. En esto queda demostrado que la fidelidad de Dios se mantiene inquebrantable, mientras que la de nosotros puede flaquear. La confesión de Jesús de ser el Cristo, le costó la muerte; sin embargo, para nosotros se transformó en el pasaje para la vida eterna.

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