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EL EVANGELIO SEGÚN MATEO CAPITULO  6

23 MAI 2017
23 de Maio de 2017

EL EVANGELIO SEGÚN MATEO CAPITULO  6  (LEER TODO)

El Señor nos da en su enseñanza el modelo de una oración centrada en la gloria de Dios. En este ejemplo se hace claro que es importante tener en cuenta la honra de Dios. La oración de Jesús empieza con una súplica triple respecto a la venida del reino de Dios. La súplica es que la honra de Dios inunde esta tierra. En este reino el nombre de Dios es santificado, y se hace su voluntad. En la segunda parte de esta oración rogamos para que podamos llegar a este reino: que recibamos lo suficiente para el camino. Que recibamos perdón de nuestros pecados y que Dios nos guarde del Maligno (satanás), pues cuando él quiere apartarnos del buen camino, necesitamos la ayuda de Dios mismo. La oración termina en la doxología. Rogamos la venida de su reino, porque Dios es grande y majestuoso. En el versículo 15 Jesús subraya que es imposible entrar en el reino de Dios sin perdonar a nuestro prójimo. Cuando tratamos duramente a los demás, la oración pierde su significado. El perdón humano es la prueba de conocer el secreto del perdón de Dios.

TEMAS IMPORTANTES DE ESTE CAPITULO

 1. No esperemos recompensa de nadie más que de Dios.

La fe es una cosa personal (no significa que sea individual, ya que es también un elemento divino que vivimos en comunión con otros hermanos). Lo importante no son los pensamientos de los hombres acerca de nosotros, sino los del Señor. Lamentablemente vivimos en un mundo en donde muchas personas son ensalzadas por sus actos de generosidad, hasta se les hace merecedores del cielo. Un corazón rendido al Señor nunca buscará los aplausos de los hombres, al contrario, buscará la manera de ser lo más incógnito que le sea posible; aun nuestra mano izquierda no debe estar al tanto de lo que hace la derecha.

-          Ayudemos a otros según la norma de Dios, pues allí en donde el ojo humano no ve, el Señor sí lo hace. Que no sea nuestro aporte un montaje teatral.

 2. La oración tampoco debe ser una demostración de la propia justicia de uno para ser honrado por los hombres.

La oración es comunión con Dios; para ella se requiere de un lugar tranquilo. "Uno es simplemente lo que es frente a Dios, nada más ni nada menos".

 -          La oración no se basa en la abundancia de palabras que buscan impresionar a Dios. La oración ruega sinceridad y confianza. Debe ser orientada primeramente hacia la gloria de Dios y no perderse en nuestras necesidades. Jesús no pasa por alto nuestras necesidades, sino que las pone en el orden que corresponde.

-          Nunca oremos pensando que estamos delante de un Dios mezquino e ignorante de lo que nos acontece; pero tampoco hagamos como algunos que atrevidamente se creen con derecho de exigirle al Señor, como si el deber de Dios fuese satisfacer todas nuestras demandas. Oremos con humildad, teniendo presente la grandeza de Dios, y nuestra humana condición.

3. La sinceridad de la oración se muestra a través del perdón que nosotros ofrecemos a los

demás en respuesta al perdón que recibimos de Dios por nuestras culpas.

Jesús no enseñó que el perdón de Dios está condicionado al perdón que nosotros brindamos a alguien que nos ha ofendido, como si dijera: "Dios te perdona, cuando tú perdones". Lo que nuestro Señor quiso dar a entender es que el estar dispuesto a perdonar es signo de una persona que ha experimentado profundamente el perdón de Dios en su vida; pero el que no está dispuesto a hacerlo, muestra claramente que su corazón se haya envuelto en dureza y que por tanto es insensible al perdón de Dios. Una verdadera relación con Dios da como fruto un espíritu perdonador.

 -          El que piensa estar en una buena relación con Dios y no perdona a un hermano, se equivoca; ya que Dios no puede tener paz con él.

 4. Hacer del ayuno un instrumento para ganarse la fama de piadoso es engañar a los demás,

pero nunca a Dios.

 Es una verdadera pena el que el ayuno, en muchos sectores cristianos, haya perdido su significado y real intención. Lo que es peor, muchos al hacerlo creen estar en una condición de espiritualidad muy superior a la de otros hermanos. El ayuno tiene otro objetivo: no es un despliegue de piedad, caracterizada por una cara demacrada, sino ayuda para concentrarse más en la oración.

5. Pongamos a Dios en el lugar que le corresponde, esto es, en el primer lugar.

En un mundo que día a día está bombardeando a los hombres con una filosofía de materialismo, el creyente está llamado a acumular tesoros para la gloria de Dios. Los tesoros del reino de Dios son más abundantes que los de esta tierra, y además indestructibles. Nuestro corazón únicamente puede estar en un sólo lugar:

-          o está en las cosas de Dios que permanecen, o en las riquezas que se pierden. Nuestro estilo de vivir manifiesta en donde se haya puesto nuestro interés.

6. Dios garantiza suplir todas nuestras necesidades cuando nos ocupamos en buscar su reino y

su justicia.

Nuestra primera pre-ocupación debe ser la vida tal y como Dios la quiere, es decir, una vida sincera y llena de amor. El afán y la ansiedad son características infaltables de la gente que no conoce al Señor Jesús. El no tener lo que uno desea enfrenta a los hombres a un futuro incierto. Buscar el reino de Dios es:

                   a. Preocuparse por llevar una vida agradable a los ojos de Dios.

                   b. Confiar que Él se preocupa por lo otro: suplir todas nuestras necesidades.

 

AVIVA CAMHI

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