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EL EVANGELIO SEGÚN MATEO CAPITULO 5

02 MAI 2017
02 de Maio de 2017
CAPITULO 5  (LEER TODO)

Mateo 4,23 nos dice que Jesús estaba enseñando, predicando y sanando toda enfermedad. Es inevitable la reacción. De todas partes la gente viene para escucharle y recibir sus bendiciones. Ahora Jesús toma la iniciativa y se adelanta a las multitudes para llevarlas a un monte como Moisés llevó al pueblo de Israel al monte de Sinaí, donde recibieron los mandamientos del Señor. En un monte cerca del mar de Tiberias, Jesús proclama al pueblo de Israel sus promesas y sus mandamientos para entrar en su reino.

"Abriendo su boca": estas palabras solemnes declaran la gran importancia de lo que Jesús está a punto de decir. Él habla con autoridad, buscando a discípulos que quieran obedecerle. El sermón del monte no es una campaña evangelística en donde los hombres pueden entrar o salir libremente sin compromiso. Jesús habla con autoridad divina. No podemos separar este sermón de su persona. Él muestra en su propia vida el gran amor de su Padre por los pecadores. Por lo tanto, Él nos pide un
reflejo de este amor a quienes quieran entrar en su reino. Sin embargo, cuando separamos sus mandamientos de su persona, nos quedan solamente mandamientos difíciles. Pero cuando hemos sido tocados por su amor, nuestra vida cambia por completo.

TEMAS IMPORTANTES DE ESTE CAPITULO

1. Jesús traza el camino de la vida del discípulo dentro del reino de Dios. 

Muy semejante a Moisés que entregó las leyes de Dios a un pueblo que nacía en el desierto, así también Jesucristo daba a conocer a un nuevo pueblo las normas que han de caracterizar la vida de aquellos que obedecieron a su llamado. Ahora Jesús reúne a un nuevo pueblo formado en una nueva alianza, en donde sus miembros han de pasar por el nuevo nacimiento obrado por el Espíritu Santo. Jesús no es un maestro judío más, con una serie de órdenes que por su radicalidad se convertirían en legalismos; no, Él es el Señor que establece a su pueblo y lo sitúa bajo ciertos parámetros de vida que no es otra cosa que "fe vivida". En el fondo, el Sermón del Monte es promesa para ser cumplida en los creyentes que han recibido el Espíritu de Cristo.

2. Las bienaventuranzas contienen las promesas del Señor Jesús y además nos enseñan quiénes son los que pueden entrar en su reino. 

Nos piden un auto-análisis de cómo somos en realidad. Por otra parte contienen una consolación tremenda para los verdaderos creyentes. Jesús felicita a los que:

           - son pobres en el sentido que dependen totalmente de Dios en cuanto al perdón de sus pecados, una vida nueva y una tierra donde hay justicia;
           - se sienten tristes por su propia imperfección y la maldad en esta tierra;
           - son mansos, puesto que saben actuar con la paciencia de Dios;
           - tienen una profunda hambre de la justicia; desean que ellos mismos y el mundo entero obedezcan a Dios y actúen con amor hacia el prójimo;
           - son misericordiosos, pues han descubierto la inmensa misericordia de Dios que hace salir su sol sobre malos y buenos, y están reflejando algo de esta misericordia;
             - son limpios de corazón; son sinceros ante Dios y conscientes de su impureza. En su vida diaria no se satisfacen con un mero cumplimiento externo de los mandamientos de Dios, sino que comprenden que sólo el amor abundante es lo que Dios espera de ellos;
             - son pacificadores: la paz de Dios reina en sus vidas y tiene un impacto en su relación con los demás;
             - sufren por la justicia y por la causa de Jesús. No niegan a Cristo por un posible sufrimiento, sino que le siguen fielmente.

Para ellos es el reino de Dios, su amor paternal y la presencia de Dios, cara a cara.

3. El Sermón del Monte nos presenta la descripción de la propia vida de Jesús. 

Todo lo que se nos pide como discípulos de Jesús tiene su cumplimiento en Él. Por tanto, podemos decir que la persona, Jesús mismo, que nos manda vivir una vida tan elevada, es a la vez nuestro modelo como nuestra fuente. Podemos cumplir con las demandas de Jesús, pensando que cumplirlas no es producto de nuestras fuerzas carnales, sino la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

4. En el sermón del monte, Jesús destaca la necesidad de un amor abundante. 

De esta forma podemos mostrar buenas obras; esto no tiene nada que ver con una demostración de nuestra propia bondad. Hacer buenas obras, es reflejar la bondad del Padre. Así somos sal, luz y una ciudad asentada sobre un monte, bien visible; en conclusión: personas con una vida atractiva. Por esta razón nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas y los fariseos, es decir, no basta con una justicia externa que no proviene de un corazón nuevo.

5. Jesús nos da ejemplos de la nueva obediencia, tocando temas conflictivos como por ejemplo: el trato con los hermanos, adulterio y divorcio, juramentos y amor hacia los enemigos. 

En todos estos ejemplos nos advierte contra una observancia de la ley según la letra de ella, pasando por alto su espíritu, es decir, el doble mandato de amor a Dios y al prójimo. Este amor debe sobrepasar lo que la gente considera como normal, pues el amor de Dios sobrepasa todas nuestras medidas. Es obvio que nadie es capaz de vivir conforme a esta norma si no fuera por el poder del Espíritu Santo quien nos abre los ojos para conocer el amor de Cristo. Nunca olvidemos: el Señor Jesús es tanto el modelo del verdadero amor como nuestro Sustituto ante el Padre si hemos fracasado.

AVIVACAMHI

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