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EL EVANGELIO SEGÚN MATEO CAPITULO 4  

24 ABR 2017
24 de Abril de 2017

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 Tan pronto como el Espíritu Santo descendió sobre Jesús, éste le llevó al desierto para ser tentado por el diablo. Puede resultar paradójica esta `cooperación' entre el Espíritu y el diablo, sin embargo, hay diferentes motivos. Jesús no puede cumplir toda justicia (ver Mateo 3, 15) sin que esté resistente a las tentaciones del diablo. Él debe rehacer el camino de Adán, el cual cayó en el pecado de desobediencia y falta de amor a Dios. Ahora Jesús, por medio de la obediencia y amor al Padre, construirá el camino hacia la presencia de Dios.

 La intención del diablo es provocar a Jesús en su calidad de Rey. El diablo sabe que Jesús viene a luchar y a vencerlo; sabe además que el camino hacia este triunfo es por la cruz. Él quiere distraer a Jesús de este camino. Por lo tanto, le desafía a abusar de su poder real. Quiere evitar que Jesús llegue a la cruz. El enemigo desea que Jesús sea Rey sin ser el Siervo que lleva la culpa de los suyos.

 TEMAS IMPORTANTES DE ESTE CAPITULO

 1. Para Jesús las tentaciones fueron reales y difíciles, ya que era Dios y hombre al mismo tiempo.

Pero gracias a Dios, a diferencia de Adán, Él luchó y triunfó sobre el diablo, sin ceder ni un poquito a sus engañosas demandas. Voluntariamente eligió el camino hacia la cruz. Por lo tanto Él está dispuesto a perdonarnos si nosotros no nos hemos mantenido firmes. Él puede hacer que triunfemos sobre las tentaciones. Así lo atestigua Pablo en 1 Cor. 10,13: "Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar". De modo que podemos pedir la ayuda de Dios, y su presencia en nuestra lucha, con los ojos fijos en el Señor Jesús, quien por amor a su Padre luchó y venció por nosotros.

2. En la tentación de Jesús en el desierto, nuestro Señor nos revela tres formas para vencer la tentación:

-          A). Creer que Dios a su tiempo nos dará lo que necesitamos. Satanás trató de inducir a Jesús a que usara su poder para satisfacer sus necesidades físicas. En el fondo quería sujetar a Cristo bajo sus órdenes. El maligno siempre anda en busca del momento oportuno para lanzar sus ataques, mas no hagamos caso a sus demandas tan sutiles, sino que confiemos en Dios, que aun en el desierto pudo alimentar a su pueblo.

-          B). Confiar en Dios, pero nunca tentarlo usando sus propias promesas. Al ver la sujeción de Jesús a las Escrituras, el diablo buscó tentarle usando la propia Escritura ("El diablo con la Biblia bajo el brazo"). Apelando a una promesa específica de protección, quiso que Jesús viviera la experiencia de tal promesa. Lo que el enemigo hacía era tentar a Dios. Este es un aspecto que necesita mucha atención en la iglesia del Señor, ¿pues no tentamos muchas veces a Dios, exigiendo innecesariamente el cumplimiento de algunas promesas para nuestras vidas? Caemos en este error cuando por ejemplo exigimos a Dios sanidad, teniendo las condiciones para ir al médico.

-          C). Reconocer que Dios es el único digno de adoración. Satanás quiso hacer que el trabajo de Jesús fuese más fácil, sin mucho sufrimiento. Es como si le hubiera dicho: "¿Para qué la cruz, si en estos momentos te puedo entregar todos los dominios de la tierra?". Satanás actúa con nosotros de la misma forma. Nos ofrece un paraíso en esta tierra, el cual se puede obtener fácilmente. No obstante, esto obliga a la adoración de otros dioses. Es aquí en donde podemos discernir claramente la intención del maligno, y afirmar nuestros votos de fidelidad y adoración al único y sabio Dios. Satanás puede ofrecer mucho, pero aceptar su ofrecimiento es la ruina total.

3. La salvación comienza por donde empezó el pecado y el cautiverio.

Es por esta razón que el inicio del ministerio de Jesús se realiza en Galilea. Jesús cumple todas las antiguas promesas. Él es la luz que brilla en las tinieblas. Esto significa que la iglesia del Señor igual puede comenzar su ministerio en lugares oscuros. No hay por qué evitar las cárceles, sectores donde viven personas marginadas, centros de prostitución y drogadicción. Allí puede brillar la luz del evangelio acompañada por actos de misericordia.

4. Jesús es quien elige a sus discípulos.

Es de pura gracia el poder pertenecer al Maestro, nuestro Señor Jesucristo. Los seguidores de Jesús reciben una tarea y promesa tremenda: "Os haré pescadores de hombres". La iglesia que busca a los hombres para llevarlos a Jesús, refleja la búsqueda de Dios mismo. Jesús recorrió toda Galilea en busca de todos.

5. El ministerio terrenal de Jesús fue un ministerio integral.

Esto se ve claramente en su ministerio que consistía en enseñar, predicar y sanar. La salvación envuelve al hombre en su totalidad, busca realizarlo. No podemos confinar la salvación a una esfera de la vida, como por ejemplo solamente hablar de la salvación del alma. Si Dios ha de salvar al hombre, lo salvará por entero. Aprendamos del ministerio de Jesús y busquemos para la gloria de Dios llegar a los problemas espirituales, físicos y emocionales de una persona.

Ahora, para recibir la salvación hay una sola condición: arrepentirse. Debemos confesar y dejar los pecados para que de ahora en adelante seamos integrados al pueblo del Mesías.

 

AVIVACAMHI

 

Ap. Mario Mancilla

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